Zazen en la Japan Expo

Un stand sur le Zen à la Japan Expo. Article de Christian Kokon Gaudin (aka Maître Banane pour les otaques).

japex

Mucho antes de divertir a la sangha con mis guías para gatos o con mis dibujos animados, como editor de cómic en los Humanoides Asociados, descubrí el manga en los años 80. Quince años más tarde tuve la suerte de que me publicaran en Japón y de enamorarme de ese país, de su cultura y de sus habitantes. Mientras tanto el fenómeno «pop japan», esa cultura generacional centrada en el «Cool Japan», dibujos animados, mangas, juegos de vídeo, dj-music y de moda, tomó en la juventud, como la cultura pop angloamericana de los años 70, un aspecto de tsunami mundial. Volviendo a zazen, en el gaitan de la Gendronnière en la sesshin de primavera 2009, surgió naturalmente desde lo más profundo de mi no-pensamiento la intuición de que la Japan-expo era una oportunidad para presentar nuestra práctica a esa generación.

Animado por Roland Rech, me puse rápidamente en contacto con los organizadores de la famosa Japan Expo. Desde hace once años es la manifestación más importante de este tipo. Todos los años, a principios de julio durante cuatro días, en el inmenso Parque de Exposiciones de Paris-Villepinte, se reúnen centenares de expositores franceses y japoneses, editores de manga, de dibujos animados o de juegos-vídeo, casas de discos, creadores de moda, vendedores de chucherías, de artilugios, de juguetes, de ropa, de comida y también numerosas asociaciones culturales. El año pasado atrajeron a 180.000 visitantes llegados de Francia y de todo Europa y más de 35.000 en las Chibi (pequeñas) Japan Expo en octubre en Montreuil y en febrero en Marsella; para ello los organizadores invitan, en diferentes escenarios, a estrellas japonesas para dar conciertos, desfiles de moda, conferencias, clases magistrales y demostraciones culturales tradicionales. En la Japan Expo hay un ambiente sorprendente, muy diferente del de los festivales de cómic pues, a pesar de la afluencia, no hay estrés ni agresividad. Es como el reflejo de la gente tranquila y bonachona de las grandes ciudades japonesas, como si algunos de los valores de esa cultura se expresaran ya inconscientemente en el comportamiento gregario de estos «otacos» europeos (de «otaku», término genérico peyorativo japonés que designa a estos fans) alimentados con cultura nipona.

Al principio creada por y para apasionados ignorados por los grandes medios de comunicación, ese espíritu comunitario generacional continúa y se apoya en el voluntariado y en el compartir. Por eso, cuando a esos jóvenes organizadores que utilizan el término «zen» para sus tickets les propuse mostrar en la Japan Expo qué es el «Verdadero Zen», corazón del alma japonesa, aceptaron entusiasmados y, a cambio de conferencias diarias, hemos obtenido un gran stand gratuito y una publicidad anual en sus páginas web oficiales.

Con Genevière Gauckler jefa del grafismo, Serena, Sergio Gurevich y yo mismo, creamos rápidamente para nuestra «Butsu Zen Zone» unos sesenta posters sobre la práctica. Textos, dibujos, chistes, esquemas, fotos de dojos y de templos, imágenes de grandes maestros. Montañas de fotos trucadas del Maestro Yoda y Darth Vador en zazen y en kin hin cubrieron las paredes del stand.

Los carteles aportaron informaciones claras, instructivas y graciosas sobre nuestra práctica, despertando la curiosidad de los visitantes que se paran, preguntan y ríen a gusto; pero también han demostrado ser extremadamente útiles por el humor que aportan, al tranquilizar y alejar cualquier inquietud realcionada al fenómeno de las sectas. Un videoproyector pasa continuamente imágenes de mangas que tratan del budismo y fotos de templos, dojos y «cosplayers» (fans vestidos como los héroes del manga) en postura de zazen hechas por nosotros mismos. Sobre una bonita mesa hay libros, a propósito de un Buda florido, disponibles para consultar y dejamos a disposición del público dípticos sobre la práctica en los diferentes dojos. Hay zafus disponibles para las iniciaciones que se hacen cara a cara, un «enseñante» para cada grupo de una o cuatro personas “iniciantes” de 7 a 77 años.

Con miembros del dojo de Neuilly y de Tolbiac atendimos los stands de París y Montreuil. Los de de Marsella (donde realizamos más de 250 iniciaciones, ¡los principiantes estuvieron a veces haciendo cola para conseguir un zafu libre!), con ayuda de los principales dojos del Sur. La presencia de las diferentes sanghas es de gran valor. Es una experiencia única presentar i shin den shin la práctica a desconocidos, ¡incluso para alguien que es un casi-principiante!

Durante las conferencias, vuestro servidor, alias «Maestro Banana» lanza consignas ( su flow) con el micro, al estilo de «Zen: modo de empleo», mientras que monjes y monjas hacen zazen subidos a la mesa de conferencias, dominando la sala con sus impresionantes posturas inmóviles mientras se proyecta sobre ellos un espectacular diaporama de mangas búdicos. Durante este extraño zazen sencillamente presento nuestra práctica a los espectadores intentando aclararles las dudas, divertirles e intrigarles. Terminamos cantando el Hannya Shingyo, llevando el ritmo con la campana y el mokugyo, antes de dar la palabra al público para que pregunte.

A pesar del ruido y del mogollón, la Japan Expo parece ser un marco muy favorable para transmitir el Dharma. Miles de personas desfilan cada día ante el stand y ese público joven parece muy receptivo a la práctica; de entrada están interesados por todo lo japonés. Son jóvenes apasionados por mundos imaginarios, es cierto, pero también buscando un sentido. Contrariamente a lo que piensan muchos adultos, los valores presentes en los mangas son, muy a menudo, valores de esfuerzo, aprendizaje, camaradería, compasión y muchos recurren a la dimensión del bodhisattva o a la relación maestro-discípulo. La familiaridad con estos conceptos hace que zazen sea para ellos más accesible. Por otro lado, está claro que, al mismo tiempo que se emplean términos específicos para explicar shikantza, el mensaje que se transmite se dirige sobre todo al cuerpo, permitiéndoles tomar conciencia de su dimensión interior por encima de sus aprensiones y del impresionante ruido ambiente. De esta manera los participantes no sólo reciben algunos consejos teóricos sino que se van a menudo conmovidos en lo más profundo de ellos mismos.

Asociar ideas serias, imágenes de lugares de práctica tradicionales e ilustraciones contemporáneas y humorísticas permite llegar al gran público y desdramatizar la imagen del zen, que puede percibirse como difícil, rígida, árida, a veces inaccesible. Si alguien tiene un primer contacto con el zen sonriendo y divirtiéndose con una ilustración, la percepción inicial y el impulso karmico que podrá nacer de él nos parecen muy positivos. Incluso si sentarse en zazen es exigente, lo que nosotros presentamos es una práctica fuerte pero alegre, y no hay ninguna razón para que dejemos el monopolio de la risa y de la sonrisa búdica al Dalaï Lama. El público parecía receptivo a este ambiente de la Butsu Zen Zona, viendo la apertura, la alegría y el mucho humor. En resumen, ¡fue verdaderamente fun!

De todas formas, parece, que la belleza inmóvil de la postura de zazen en medio de ese simpático caos ha sorprendido a la gente pues, después de haber participado tres veces, ahora formamos parte de los «acontecimientos que no hay que perderse en la Japan Expo» y los organizadores reclaman nuestra presencia.

Por eso, muchas gracias a todos los budas que nos han ayudado con su postura y sus sonrisas , así como a todos que lo harán en el futuro.

Por Maitreya y los próximos budas del manga, ¡uníos a nosotros en la alegría de la Butsu Zen Zona!

Christian Kokon Gaudin (aka Maestro Banana para los otacos)

(Texto redactado gracias al escrito sobre la Chibi Japan Expo de Marsella del enseñante otaco Antoine Charlot y la ayuda de Geneviève, Sergio y Serena)

Etiquetas: Christian Kokon Gaudin

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