Reflexiones sobre le Covid19

Texto de Konrad Maquestieau – dojo de Halle (Bélgica)

Publicado en:  http://www.zenhalle.be/fr/crime-et-chatiment/

 La teoría del complot

Tras la pandemia de Covid-19, muchas historias y teorías circulan en un intento de interpretar, de comprender y dar sentido al fenómeno. En primer lugar están las teorías clásicas de conspiración, que siempre reaparecen bajo tales circunstancias: el virus sería un "arma secreta"... ¿Quien creó el virus en un "laboratorio secreto" ?, depende de qué país difunda la teoría ... Wikipedia dedica una página completa: puedes ver, pais por país, ¡ qué desinformación se ha enviado por todo el mundo. Buena lectura !

La naturaleza se venga

Más sutiles son las opiniones y las declaraciones emocionales que escucho aquí y allá en un intento de interpretar los eventos. ¡Todas estas historias tienen un alto nivel de "crimen y castigo"! En resumen: el virus Covid-19 está ahí para enseñarnos una lección. La naturaleza, el cosmos está furioso con nosotros y quiere venganza. La humanidad en su conjunto, con el uso indebido y excesivo de los recursos naturales, ha "pecado" gravemente, ha causado una contaminación y un calentamiento global sin precedentes, así como la desaparición de miles de especies animales. La naturaleza ha sido golpeada en el corazón y ahora "responde" ...

Sospecho que estas ideas dominan el pensamiento (emocional) de muchas personas hoy en día. Están en línea con la clásica tradición judeocristiana occidental del Dios enojado. En el siglo XIV también se pensó que la plaga era "un castigo de Dios" ...

Durante siglos, las personas han encontrado consuelo y esperanza en los mitos y las historias bíblicas que enfatizan los temas del pecado y la salvación. Estas historias están ahí para dar sentido a la "infelicidad" y al "sufrimiento" de la vida. Para los creyentes, la vida sin estas parábolas se vuelve realmente absurda. Por lo tanto, no es casualidad que este pensamiento resurja en una nueva variante.

Inteligencia inmanente

Otra variante del tema "crimen y castigo" apareció ayer en mis correos electrónicos: "Monologo del virus", publicado en el sitio web del lunes por la mañana. El texto, bien redactado, ya ha sido traducido a diez idiomas.

Este texto menciona una "inteligencia inmanente en la vida". Aquí, Dios es reemplazado por una forma de inteligencia inmanente de la vida que regula y dirige las cosas. En su monólogo, el virus admite que llegó para "poner las cosas en orden" después del desorden causado por la gente. Son especialmente los desastres políticos y económicos causados ​​por el hombre los que aparecen con más fuerza en el texto: el autor apenas puede ocultar su visión "izquierda radical" de la sociedad

Poco después, en el mismo hilo de correo y en respuesta a este monólogo "duro", apareció un cuento de hadas más suave, para los niños, en forma de diálogo entre "Universo" y "Corona": ¡cómo hacer que los niños entiendan esta pandemia? El principio es simple: somos los grandes culpables que, especialmente en China, han ensuciado tanto el planeta (con nuestra codicia desenfrenada) que "algo" ha aparecido para enseñarnos una lección ...

Une perspectiva diferente

Buda consideraba la existencia como dolorosa, impermanente y sin la existencia de un "yo". El hombre y todas las formas de vida también siguen este patrón. Todo está sujeto a la impermanencia, nada permanece absolutamente inquebrantable en el tiempo, ni siquiera un alma o una sustancia de la persona después de la muerte. No hay en el individuo un « yo » permanente, no hay en todo el universo un ser eterno que se llamaría Dios. Aquí no hay lugar para un Dios creador, regulador, benefactor o vengador. Tampoco hay espacio para el "superyó" o la "superconciencia". No hay espacio para una "Naturaleza" antropomórfica.

Todo está condicionado, es decir, es el resultado de la interdependencia de todos los fenómenos. En ningún momento se encuentra en el cosmos una causa absoluta y única para un fenómeno concreto. Comparémoslo con la fuente de un río: puedes indicar "el lugar" donde brota el agua,, pero eso no apunta al "origen" del río. Aquí intervienen innumerables factores, en particular la lluvia que cae en cierta región, el calor del sol que hace que los océanos se evaporen, los vientos - debidos a las diferencias de temperatura- que mueven las nubes, etc ... Todos estos (y muchos más) originan y dan forma al río. 

Aprender a mirar de manera diferente / de otra manera

Estos principios básicos me hacen considerar el Covid-19 desde otro ángulo: el virus es el resultado de innumerables fenómenos que han interactuado entre si, sin que sea necesario encontrar una causa absolutamente única. El virus no tiene un "yo", no determina nada por sí mismo, simplemente sigue las leyes inherentes a "su" existencia. Y el virus también está sujeto a la impermanencia.

Los científicos ya han presentado hipótesis bien fundadas sobre el origen de Covid-19. Consulte "El origen próximo del SARS-CoV-2" publicado en la revista "Nature" el 17 de marzo de 2020. (1)

 El encuentro entre un cuerpo humano y el virus puede ser fatal en ciertas circunstancias: lo constatamos todos los días. En este sentido, este virus no es diferente de otros virus y otros organismos que pueden ser mortales: ciertos venenos, bacterias, microbios u hongos pueden afectar y destruir nuestro cuerpo. El mismo Buda murió después de ingerir alimentos envenenados.

Mirar a mujo –la impermanencia- directamente a los ojos

Para un budista, la única actitud significativa hacia esta pandemia del Covid-19 es quedarse quieto (¡zazen!) Y disfrutar de la vida tal como es. El Covid-19 en sí mismo no tiene nada nuevo que enseñarnos, pero sí podemos aprender a ver las cosas de nuestro alrededor de manera diferente a la luz de los acontecimientos contemporáneos: es decir, fuera de nuestras preferencias y nuestros disgustos! Necesitamos dejar de aturdirnos con mitos y cuentos de hadas. Permanecer completamente en la vida con los dos pies y mostrar gratitud por lo que la vida nos ha traído, a pesar de que sabemos que todo es sufrimiento, impermanencia y sin un “yo” mismo. Este es el significado de una vida despierta. 

Fotos: Eric Tchéou y Robert Bye (Unsplash).

Palabras clave: Konrad Kosan MaquestieauNL30

 

 

robert bye

Photo Robert Bye (Unsplash).

Etiquetas: Antonio Arana Soto, NL30

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