El gozo en la práctica del Dharma

EL GOZO EN LA PRÁCTICA DEL DHARMA

ROLAND YUNO RECH

 

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EL GOZO EN LA PRÁCTICA DEL DHARMA

A VECES EN ZAZEN NOS DAMOS CUENTA DE UNA TRISTEZA…

2ª Pregunta: A veces, en zazen, nos damos cuenta de una tristeza no habíamos notado en nuestra vida.

Roland Rech: Es verdad, podemos decir que zazen es como un gran espejo que refleja no solo los pensamientos, sino también las emociones y el trasfondo emocional, el estado de ánimo de cualquier tipo, y a veces no somos conscientes de nuestro estado de ánimo. Cuando preguntamos a la gente: ¿Cómo estás? responden: "¡Bien, va bien! Porque ellos no se han preocupado de averiguar cómo estaban realmente.

A mí me parece muy importante tomar conciencia de "cómo estoy de verdad”. ¿Cómo estoy ahora? ¿Cuál es el telón de fondo de mi vida en este momento? ¿Es un entorno hermoso? O el estado de ánimo, si lo prefieres. Si nos damos cuenta de que existe un trasfondo de tristeza del que no somos conscientes, es decir que básicamente nos encontramos en un estado cuasidepresivo, o en una leve depresión, debemos preocuparnos, es decir, preguntarnos: ¿Qué está pasando? Y tal vez rendirnos cuentas de que, en el fondo, estamos deprimidos porque hemos perdido algo a lo que hemos estado atados, pero que no tuvimos cuidado de celebrar el duelo por aquello que perdimos.

Es muy importante celebrar el duelo, porque eso es precisamente lo que permite reencontrar la alegría de vivir después de haber sufrido, después de haber reconocido el sufrimiento. Es natural tener dolor. Como dije antes, el Zen no consiste en volverse apático, es decir, indiferente.En absoluto. Estar indiferente es incluso una gran desgracia… Hay personas que han sido lobotomizadas. El caso más famoso es el de ese paciente que en el siglo XIX tuvo un accidente y un trozo de chatarra le atravesó la cabeza. No murió por ello, pero curiosamente se volvió totalmente indiferente, apático. Vivía normalmente, pero no tenía emociones. Esta falta de emoción fue algo realmente terrible. Las emociones son parte de la vida, también es lo que nos permite orientarnos en la vida. ¿Responde esto a tu pregunta? "

3ª Pregunta: Hay una pregunta que la gente nos ha hecho en Facebook: ¿Qué se necesita abandonar en tu interior para ver tu verdadera naturaleza y encontrar esa alegría interior? ¿Cómo hacer nacer ese gozo en los demás?

Roland Rech: "¿Cómo hacer para abandonar? ¡Entrando en zazen! La práctica del zazen es, en sí misma, una fuente de soltar presa. Pero en la vida diaria, tambien, puedes practicarlo. Además, es un buen ejercicio, ante todo estar pendiente, intentar volver periódicamente y preguntarnos en qué estado estamos: ¿Cuál es nuestro estado de ánimo y emociones del momento. Y seguidamente pregúntate, ¿Por qué? ¿Por qué estoy feliz? ¿Por qué estoy triste? y preguntarnos si existe un remedio para esto. Y, generalmente, siempre hay un remedio, porque una emoción siempre proviene de un pensamiento. No hay emoción que venga "así". No es como el instinto de comer, ¡no es lo mismo! El instinto de comer, ¡es el estómago el que lo manifiesta! La emoción proviene de la psique, proviene del pensamiento.

Entonces, las emociones también están ahí para guiarnos por la vida, para hacernos tomar conciencia de que cuando tenemos dolor, incluso si no somos realmente conscientes de que en el fondo estabamos un poco deprimido, algo anda mal. Y es importante pensar, analizar, tratar de entender: ¿Qué pasa?

Y también: ¿Qué podría yo cambiar? Desde el momento en que somos conscientes de lo que está sucediendo, y especialmente conscientes de la causa de lo que nos está sucediendo podemos, como mínimo, tener esperanza y solucionarlo, simplemente cambiando nuestra forma de pensar.

Por ejemplo, no se puede remediar la cosa más terrible, que obviamente es el duelo, el luto. Hemos perdido a un ser querido, alguien a quien amamos mucho, y no podemos resucitarlo. Así que hay algo relativamente irremediable en esta pérdida, y por tanto, en el duelo y en el sufrimiento. Pero en ese punto, todavía hay cosas que hacer. Está, por ejemplo, recordar nuestra relación con esta persona, recordar lo que ella nos aportó, y por lo tanto expresárselo, porque podemos hablar con los muertos, por escrito o verbalmente frente a una foto en el hogar. En definitiva, podemos abordar a una persona fallecida y expresarle nuestro amor, nuestros deseos.

Me emociona hablar de eso, pero es una emoción feliz, porque yo lo he practicado por mi padre, por mi madre, por las personas cercanas, y sé cuan beneficioso es.

Entonces, incluso si el mayor sufrimiento psíquico es el duelo, existe una cura y esto no es inevitable. La práctica de zazen nos ayuda a ser más conscientes de lo que sentimos, de lo que está pasando en nosotros, de la razón por la que sucede y, sobre todo, nos volvemos más creativos en lugar de dar vueltas en círculos con estos pensamientos negativos: dolor y odio a la muerte, porque esto no debería haber sucedido.

Finalmente podemos cambiar la situación de una manera más positiva y, en primer lugar, llegando a un acuerdo con el derecho a estar triste. Porque no deberías culparte por estar triste: es una culpa estúpida. Tenemos todo el derecho a estar tristes, eso es normal… Solo tienes que saber que eso pasará, que el tiempo hará su trabajo y que, de media, el sufrimiento que proviene del duelo dura un año o más.

Esto tampoco debería convertirse en un criterio. Hay sicoterapeutas que dicen: "Si sufres de duelo durante más de un año, es patológico". No, eso no es patológico, hay personas que necesitan un año, dos años, tres años, diez años para hacer el duelo.

Y luego el hecho de aceptar el sufrimiento en lugar de reprimirlo libera la mente para recibir la vida aquí y ahora y encontrar fuentes de alegría, porque nunca estás solo en una situación. Estamos en una situación, pero nos encontramos con otras, porque cada momento de la vida es nuevo, cada circunstancia es nueva. Incluso si siempre hacemos el mismo trabajo, si nuestras relaciones son siempre las mismas, podemos vivirlo de manera diferente, porque todo está en constante cambio. Y entonces la impermanencia es por un lado una fuente de sufrimiento, porque es una fuente de pérdida, pero por otro lado, también es fuente de alegría y confianza, porque sabemos que esto pasará. Cuando una madre quiere consolar a su hijo porque ha perdido su juguete, también le dice que "esto se pasará".

4ª Pregunta: "¿Hay límites para la alegría? ¿Cuáles son? ¿Podemos estar demasiado alegres?

Roland Rech: ¡Sí, si estallamos de alegría! (sonrisa). No, nunca podremos ser "demasiado felices”, pero cuando la presión de la alegría es demasiado grande, tienes que bailar o cantar. Esto significa encontrar formas de expresar esa alegría para que esta no hierva por dentro, y entonces expresarlo. Además, expresar alegría es comunicativo. Cuántos cantantes o músicos transmiten alegría a los demás, simplemente con su forma de expresar alegría. Hay músicos, por ejemplo el cantante sufí pakistaní Ali Khan: tan pronto como lo escucho, inmediatamente me hace feliz, algunas de sus canciones son extraordinarias.

Pregunta: "Hablando de la muerte, tengo la impresión de que el sufrimiento que tenemos cara a cara con la muerte de los demás, es para mí selectiva, porque sé que podemos sufrir por la muerte. Por ejemplo, toda mi vida he escuchado a mi padre decir: "Me gustaría morir de pie". Yo le decía: "Pero cuando morimos, lo hacemos en la cama". El me respondía: "De pie, significa morir con buena salud".

Y cuando mi papá murió realmente sano, a la edad de 80 años, yo no sufrí, porque me dije: "Es maravilloso, porque murió sin sufrir" Por otro lado, tenía una hermana que tenía miedo a la muerte y que murió joven, brutalmente. Y ahí tuve mucho dolor... Y así es como llegué al Zen, porque no quería tener que ir a ver a un psiquiatra. Cuando pregunté dónde podría encontrar ayuda, me dijeron: "Haz algo de meditación", así que busqué y encontré el dojo de Niza.

Le dije a la persona que fue mi primer maestro: "He venido a curarme de la muerte, porque estoy sufriendo”. Me dijo: "Vas a hacer zazen, ¡siéntate!".

Pensé que me iba a tomar de la mano y me consolaría. Entonces comencé zazen, y me di cuenta que mientras hacía zazen se me superponía otro sufrimiento, es decir, un sufrimiento físico: Tenías que sentarte así, quedarte asá, no hablar, no mirar, mantenerte de cara a la pared. Y al hacer eso, noté que estaba tan concentrado en este proceso de zazen que había olvidado la muerte. Cuando el maestro me dijo que tenía que “dejar pasar”, le dije: "Desde que hago zazen, toda mi vida surge, es como una película” Entonces él me dijo: "No te asustes, no fuerces las cosas. “¡Déjalas ir, déjalas ir!”

Luego, otro día, estaba charlando con un grupo de yoga y la gente me dijo: ¿Cómo haces zazen? "Yo dije: Cuando hago zazen es en silencio, es silencioso. Nosotros no tenemos a nadie que cante o que nos diga: Túmbate, etc… Me dijeron que era algo extraño y que debía ser difícil. Yo les respondí: No, porque ahora eso ya no pasa, la película ya no llega, y encontré la alegría de hacer zazen. Al principio fue muy difícil, pero ahora hacer zazen ha entrado en mi vida y eso me permite encontrar la calma…

Roland Rech: A veces es difícil, porque va en contra de tantos condicionamientos que tenemos en nuestra vida. Lamentablemente no comenzamos a hacer zazen en nuestra primera infancia, por lo que acumulamos una gran cantidad de cosas en la vida, muchos condicionantes y tenemos que liberarnos de ellos. De hecho, tenemos problemas para liberarnos de ellos por nuestra propia voluntad, pero si nos entregamos a zazen, es zazen, él mismo, quien nos sana.

6ª Pregunta: "Me preocupa la relación entre el budismo y la vida social, la vida política. El budismo fue difundido por primera vez por el emperador Ashoka, quien fue un guerrero sediento de sangre y me pregunto si instauró el budismo una vez creó su imperio, para establecer la paz social, y eso por lo tanto, era un pretexto. También observo esta práctica de estar satisfecho con los políticos que tenemos, incluso si ellos son miserables, y me pregunto si esta no es una forma de evitar que el pueblo se revuelva.

¿Hasta qué punto los políticos han podido cambiar las leyes del Dharma? Y además, ¿no deberían los poderes espirituales y políticos permanecer más separados? "

Roland Rech: Ahora lo es, en general el poder espiritual y el poder político están separados. En cualquier caso en la República Francesa, la separación de Iglesia y Estado se estableció hace ya mucho tiempo.

Pero esta pregunta es un poco complicada. Es cierto que tradicionalmente las religiones fueron utilizadas por el poder para mantener a la gente en un estado de resignación, de aceptación. Ésta es la razón por la que los revolucionarios, aquellos que realmente quería cambiar el orden de la sociedad, lucharon contra las religiones como "El opio del pueblo", tal como decía Karl Marx.

El budismo no es "el opio". En ciertos países vemos monjes bastante comprometidos. No creo que en la actualidad el budismo se utilice con fines políticos, pero esto podría haber sucedido. Afortunadamente, en Japón por ejemplo, el emperador Meiji en el momento de esa gran revolución cultural (a finales del siglo XIX) no utilizó el budismo para eso, pero sí al sintoísmo, la religión de los kami. Finalmente yo creo que esto es algo bueno. Por otro lado, no vamos a comprometernos aquí en una discusión sobre la relación entre el budismo zen y la política, porque eso sería demasiado largo.

No creo que el budismo sea actualmente una causa resignada, por comparación a lo que sucede en el ámbito social. En Europa, y en Francia en particular, hay escuelas llamadas "budismo comprometido" y eso me parece muy bien. Ellos están muy comprometidos con las acciones sociales e intentan implementarlo, poner en práctica los grandes principios de la sabiduría y especialmente de la compasión, que se desarrollan a través de la práctica del budismo.

Lo único que podemos lamentar es que los budistas comprometidos hayan descuidado, a menudo demasiado, la práctica de la meditación en favor del compromiso social y eso no es justo. En mi opinión, siempre hay que mantener un equilibrio entre vida interior y lo que se expresa al exterior. Además de eso, no necesitamos necesariamente involucrarnos en acciones políticas o sindicales: hay otras formas de vivir en la vida ordinaria en relación con nuestros colegas, y con todos los demás. Todas las relaciones, los contactos que tenemos en la vida social son oportunidades para expresar el Dharma.

En cualquier caso, es cierto que el zazen no debe limitarse a lo que sucede en el espacio del dojo. Debe poder conducir a una transformación de nuestra forma de vivir el día a día e irradiar a nuestro alrededor.

7ª Pregunta: "¿Cómo encontrar la alegría en la vida cotidiana, en un trabajo agotador, con tareas extenuantes, en una vida diaria estresante y a veces agresiva?"

Roland Rech: Es cierto que es difícil en estos casos. No podemos negarlo. Pero debemos intentar remediar el estrés. Nosotros mismos no tenemos el poder para cambiar las circunstancias que nos rodean, ¡pero podemos intentarlo! No dudemos en intentar mejorar lo que sucede a nuestro alrededor, que es causa de sufrimiento y estrés, pero sobre todo lo que podemos hacer es trabajar en nosotros mismos, para reaccionar internamente, de una manera diferente, para ser menos afectados por las circunstancias externas, que no siempre, o raramente dominamos, desgraciadamente.

8ª Pregunta: "A menudo hablas de hacerse la pregunta: “¿Qué está pasando? " a nivel de emociones u otras cosas que suceden en nuestro interior. Creo que otra pregunta que debemos hacernos (pero no sé si hablamos mucho de ella) es: "Qué puedo hacer " De hecho, en zazen, cuando has logrado algo y sueltas presa diciéndote a ti mismo: "Bueno, es así", nos distendimos, estamos menos tensos por lo que nos molesta, así que nos relajamos. Pero en ese momento, si te preguntas, "¿Qué puedo hacer? ", a menudo es realmente una fuente de inspiración positiva para los demás".

Roland Rech: Sí, meditación y acción son muy importantes. A menudo tenemos la impresión de que la meditación nos vuelve pasivos. Meditamos, reflexionamos, entendemos muchas cosas, pero ¿Qué hacemos con lo que entendemos? El zen en particular es una vía de acción en la vida cotidiana. Todas las acciones de nuestra vida cotidiana pueden convertirse en formas de práctica de la Vía.

Ésta es la razón por la que, por ejemplo, después de zazen, hacemos samu, que es una acción. Samu, ¿Qué significa eso? Significa trabajar, comprometerse físicamente con estar al servicio de la comunidad. Por lo tanto es una acción.

A veces nos preguntábamos si no deberíamos, como dojo Zen, participar en acciones sociales relativamente visibles: ofrecer la gen- mai a las personas que no tienen que comer, o comprometerse a limpiar algunos lugares particularmente sucios y hacer un samu de limpieza. Pero al final, siempre volvimos al hecho de que "Está bien", pero que es mejor hacerlo a titulo individual y no como "Nosotros somos el dojo Zen" y luego levantar la bandera Zen, para decir: "Aquí estamos, estamos haciendo el bien a nuestro alrededor" (sonrisa).

9ª Pregunta: "Esta mañana, justo antes de comenzar este taller, hicimos un kito tras el desastre natural que ocurrió en el interior de la región de Niza. Habíamos anunciado este kito en nuestra página de Facebook. En su comentario, un usuario pregunta: "Tendréis que explicarme, cómo un budismo "agnóstico" gestiona esta contradicción filosófica evidente de hacer un kito, que es, cuanto mínimo, algo un poco sobrenatural. No obstante, encuentro este gesto particularmente bienvenido y solidario”

Roland Rech: Yo antes era como él, veía al kito un poco como algo mágico y realmente no lo creí. Hasta que, habiéndome convertido en maestro, me pidieron hacer un kito para unas personas que habían tenido un accidente automovilístico en Argentina y que habían caído en coma.

Y así, aunque no creía, por compasión hacia las personas que lo habían solicitado y hacia los supervivientes del accidente hice el kito. Y al día siguiente, las personas que había pedido este kito, me dijeron que los heridos habían salido del coma unos pocos minutos después del final del kito, teniendo en cuenta la diferencia horaria. Me asombró y me dije: "Realmente algo ha sucediendo, y vale la pena hacerlo…”

Estaba en desacuerdo con mis creencias anteriores. Yo creo fundamentalmente en el valor de la experiencia... Yo soy alguien más bien como el Buda, es decir racional, porque Buda es muy racional: existe el sufrimiento, razones para sufrimiento y por tanto podemos encontrar remedios. Es un enfoque racional y es terapéutico... No estaba en absoluto inclinado a creer fenómenos que parecían irracionales, pero finalmente me diije a mí mismo que no es algo tan irracional.

Vivimos en un mundo determinado, en un nivel determinado, pero hay otros niveles (llamados en el budismo "el mundo invisible") y en ese mundo invisible suceden cosas, del orden de la interdependencia, que no son perceptibles por nuestros sentidos habituales, pero que funcionan. Ahora creo en esto e incluso me imagino que en pocos años (o algo más) encontraremos la explicación científica de la existencia de estos mundos "paralelos".

Además, existen ya teorías que se están desarrollando actualmente, como la "teoría de las cuerdas”, etc. que muestran que hay mundos paralelos y que por tanto están sucediendo cosas seguramente a este nivel. Es un nivel que está más allá de nuestras percepciones habituales. Además, nuestros órganos de los sentidos son extremadamente limitados. Hay cosas que no percibimos, pero que existen y que ciertos instrumentos nos permiten medir (a nivel vibratorio, ondulatorio, etc.) Pero nosotros no los sentimos...

Por eso creo que no hay que ser estrecho de miras, ponerse anteojeras y decir: "Lo que yo no siento no existe". No entiendo como esto funciona, pero desde el instante que sucede -seguramente hay una causa que desconozco- y acepto el hecho de que esto sucede.

Y entonces, utilizo el kito como un medio de ayuda, incluso sin comprender realmente lo que sucede. Ahí está el reino de la fe. La fe es creer porque no entiendo... Si yo comprendo, no estoy en el ámbito de la fe.

10ª Pregunta: "¿Es la práctica del Zen compatible con la fe cristiana?" "

Roland Rech: Sí, por supuesto. Esta pregunta es muy clásica y la he respondido cientos de veces (sonrisa). Es compatible por muchas razones, la principal es que el cristianismo es la religión del amor universal (porque el amor de Cristo es universal) y que nosotros mismos deseamos vivir en este estado de amor, de compasión. En el budismo, hablamos de "compasión" y en el cristianismo de "amor", pero básicamente es lo mismo. La compasión es amor desinteresado. Hay además, muchos religiosos cristianos que practican zazen: algunos han escrito libros, han dado testimonio de esto. El primero es Ennomiya Lasalle, padre jesuita. Él escribió "Meditación zen y oración cristiana". Era jesuita, pero también maestro zen y creó un dojo en el sur de Francia, practicó y enseñó zazen. Hay incluso un sacerdote, el padre Benoit, en París, quien dijo misa en postura de zazen.

De modo que ya no es necesario demostrar que existe una completa compatibilidad entre la práctica de zen y el cristianismo. Puede haber algunas formas de budismo que son más difícilmente compatible, pero yo no conozco los detalles de las diversas creencias. Pero el Zen no se basa en creencias y, por lo tanto, no puede estar en contradicción con otras creencias, ese es el principio.

El zen es realmente una práctica y una experiencia, que es universal, que no depende de cultura, conocimiento o convicciones, sino que solo depende de la experiencia que se podemos hacer cuando nos sentamos frente a una pared, volvemos la mirada hacia nuestro interior y descubrimos las cosas que están sucediendo. No podemos no aceptarlas ya que ellas están sucediendo... Esta es la experiencia, ahí lo tienes.

¡Que tengais un buen fin de semana, buena continuación con la práctica y sed felices!

Traducción: Dojozen Genjo Pamplna/Iruña TL/AD/AA

 

Etiquetas: Roland Yuno Rech

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