Los Votos, ¿no son realistas?

Mondo con Roland Yuno Rech | Grube Louise, mayo 2014

Cuando leo la traducción de los Cuatro Votos del Bodhisattva, no me parecen realistas…

R.Y.R : «¡Es verdad! ¡No son para nada realistas! Esos votos expresan un ideal completamente irrealizable (por eso es un ideal) que indica simplemente una dirección. Pero si pensamos detenidamente en el primer voto de salvar a todos los seres sensibles, es evidente que para un individuo es imposible realizarlo. Entonces, ¿qué queremos decir cuando hacemos este voto, a pesar de todo, a pesar de esta imposibilidad de realizarlo?

Para empezar, significa que no vamos a pensar que uno solo puede salvar a todos los seres, sino que puede ayudarlos a liberarse de sus sufrimientos. Podemos ayudarlos a entrar en la vía de la práctica, que les permitirá realmente liberarse por sí mismos de sus propios sufrimientos.
Cuando decimos «todos los seres», significa que no podemos discriminar entre aquellos que amamos, que son cercanos a nosotros y nos resultan simpáticos, y los demás. A menudo tendemos a sentir fácilmente compasión y bondad por aquellos que nos caen bien. Pero el bodhisattva siente un amor universal, es decir, que no discrimina entre las personas o los seres.

Entonces, podemos observar cuáles son nuestros límites para realizar esto y eso es muy interesante. Desde mi punto de vista, es uno de los mejores criterios del despertar: ver hasta qué punto soy capaz de sentir compasión y bondad hacia los seres que no conozco o incluso aquellos que me son hostiles, si los hay. ¿Realmente puedo hacer el voto de ayudar a todos los seres sin seleccionar? Entonces esto pasa a ser una buena práctica y una buena observación de «dónde» está cada uno en su propia realización. En ese momento, encontraremos rápidamente nuestros propios límites. Pero ante todo no hay que culpabilizarse por ello.

Godinne

Esto es válido para todos los votos en general: es decir, son tan inmensos que, evidentemente, en comparación con los votos que hacemos, nuestra propia práctica nos parece siempre insuficiente. Pero eso no tiene que  generar culpabilidad y no debemos decirnos: «Soy un mal bodhisattva, soy totalmente incapaz». Esto no estaría bien porque todo sentimiento de culpabilidad es un sentimiento de odio hacia uno mismo que va contra los preceptos budistas de «no odiar». También hay que tener bondad hacia uno mismo.

Por lo tanto, la conclusión es que, de hecho, este voto nos incita a hacer todo lo que podamos cada día en ese sentido, en la medida en la que sea posible. Por otro lado, cuando hablamos de «salvar a todos los seres»; ¿qué significa «la salvación»? En el budismo quiere decir «alcanzar el despertar». Ahora bien, nadie puede «despertar» a nadie. Ni siquiera Buda puede darle el despertar a otro. Podemos ayudar a los seres a alcanzar el despertar, eso es todo.
Para acabar, suelo citar cada vez que me hacen este tipo de pregunta unas palabras del Maestro Eno, el Sexto Patriarca, que me impresionaron mucho: «Yo, Eno, soy incapaz de salvar a nadie.» Y sin embargo, es un gran Maestro… «Yo, Eno, no puedo salvar a nadie, pero los seres pueden salvarse por su propia naturaleza de Buda.» Por lo tanto, con esto nos vuelve a decir que, por muy maestro que fuera, su poder se limitaba a despertar esta naturaleza de Buda, a estimular en cada persona el contacto con su propia naturaleza de Buda.
¿Quién es el que mejor hace esto? Es el zazen en sí mismo. Por lo tanto, finalmente, el papel de un bodhisattva es compartir la práctica de zazen con los demás y provocar en ellos las ganas de la práctica, estimular lo que llamamos bodaishin, la aspiración al despertar, que incita a ir a hacer zazen.

Los otros tres votos están relacionados con el primero y son la consecuencia normal de éste, ya que para realizar el primer voto que es fundamental, necesitamos encontrar la raíz de todos los bonnos, de todas las causas de sufrimiento, para empezar experimentándolo en uno mismo. Cuando hablamos de los bonnos, el mejor terreno de experimentación es uno mismo, ya que todos tenemos apegos, más o menos desarrollados, y si nos concentramos en remediar nuestros propios bonnos, esto constituirá un buen ejemplo para los demás y los estimulará para que hagan lo mismo. Pero sobre todo, esto nos da una sabiduría relativa, lo que llamamos «los medios hábiles» para guiar a los otros en este camino de resolver los propios apegos.

Más adelante, cuando hablamos de «estudiar los dharmas, todas las enseñanzas de Buda», evidentemente no es para hacerse un experto del budismo, una especie de «budólogo» enciclopédico, sino para excavar en la inmensa sabiduría de Buda, expresada a través de todas sus enseñanzas diversas y variadas, los medios para desarrollar nuestra propia sabiduría para ayudar a los demás.

Y finalmente: «Por vasta que sea la Vía del Buda, hago el voto de hacerla realidad». Aquí, lo importante es que la Vía no es solamente el camino, es la Vía en tanto que bodhi, en tanto que Realización, Despertar, no solamente para uno mismo, ya que sólo al realizar el despertar podemos ser capaces de guiar a los demás.

Hay «pequeños despertares»: cada vez que desenmascaramos una ilusión y que la dejamos ir, es una forma de despertar. Comprenderse mejor a uno mismo es alcanzar el despertar. Pero el despertar de un Buda perfecto es el despertar que conlleva lo que llamamos omnisciencia (o conocimiento de todo). Buda, al ser omnisciente, comprende toda la realidad y por lo tanto es fácil para él ayudar a los seres. Esto me recuerda al Maestro Deshimaru, al que le regalaron la Enciclopedia Británica en 20 volúmenes y decía siempre: «Hay que estar al tanto de todo, no hay necesidad de hacerse un experto de cada tema, pero hay que saber un poco de todo.» En efecto, un bodhisattva, un Maestro Zen, debe conocer muchas cosas para poder dialogar con los demás. Un bodhisattva debe ser capaz de comprender los diferentes problemas que tiene la gente de diferentes clases sociales, diferentes profesiones, etc. Cuanto más desarrollamos el conocimiento, más capaces somos de comprender el mundo y a los seres.
Esta es la razón práctica, pero existe también una razón mística: es el hecho de que el Buda perfecto forma una unidad con todo el universo. Por lo tanto, es literalmente todo el universo. Entonces, su omnisciencia consiste en que él mismo es todas las cosas.

Espero que no os haya desanimado a hacer los Votos del Bodhisattva. Haced lo que podáis cada día.»

 

Etiquetas: Roland Yuno Rech

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