Responsabilidad durante una sesshin

Mondo con Roland Yuno Rech | Godinne, Noviembre 2015

P: Durante la organización de este campo, e incluso ahora, durante su transcurso, hemos encontrado algunas dificultades para la distribución de las responsabilidades de los samus fijos. Tuvimos, además, ya sea anulaciones de último momento, ya sea de personas que se marcharon al principio de la sesshin, lo que hace que nos hayamos encontrado con bastantes “agujeros”. A nivel personal hay siempre situaciones comprensibles que llevan a eso, son problemas personales de salud, agotamiento profesional, etc. A veces son razones más difíciles de comprender, por ejemplo personas que no quieren tomar responsabilidades para concentrarse mejor en el zazen. La buena noticia es que llegamos a resolver cada problema. Lo esencial esta asegurado: podemos dormir, podemos comer, aunque ciertas personas, por razones de doble responsabilidad, de equipos reducidos, deben dejar pasar algunos zazenes. Mi pregunta es: ¿Hay que promover (y si sí cómo), esos samus que son indispensables para la organización de una sesshin?, ¿o es que hay que adaptarse a las disponibilidades que son cada vez más reducidas?

R: Creo que el punto más importante es que el hecho de tener un samu fijo, por lo tanto una responsabilidad asumida durante una sesshin, no es para nada contradictorio con la posibilidad de practicar zazen. Es lo que enseñaba el maestro Deshimaru, eso es lo que hace la fuerza de su sangha y es el hecho que eso continúe aún cincuenta años después.

Una gran cantidad de gente que practicaba zazen lo había comprendido bien: “solamente zazen” no es suficiente. Zazen debe expresarse también a través de los actos cotidianos y la primera cosa es de ayudar a los demás a practicar. Es el voto de los bodhisattvas y que por lo tanto, asumir un samu fijo durante una sesshin, ser responsable o ayudante de servicio, en la cocina, en el samu, en la recepción, es la práctica del zen totalmente. A veces las personas se dicen: “No encuentro mi lugar aquí”. Pero si os comprometéis en un equipo para trabajar, automáticamente vais a encontrar vuestro lugar. Si estáis apuntados al servicio, a la recepción, a la cocina, a todos los samus, es una oportunidad para practicar y profundizar la práctica, no es para nada algo que os impida practicar. Es la práctica en sí. Es la oportunidad de servir la sangha, es la oportunidad de servir los Tres Tesoros y por lo tanto de encontrar su lugar en esta sangha.

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Siempre recuerdo al respecto lo que decía Dogen sobre el espíritu del tenzo. Uno de los tres espíritus del tenzo es el espíritu alegre . Y ¿por qué el tenzo tiene un espíritu alegre? Es porque se dice que tiene una suerte enorme de poder servir los Tres Tesoros, a través de su samu alimentar a la comunidad y de permitir así que se practiquen las enseñanzas de Buda.

Cada uno aquí debe reflexionar sobre eso y decirse en el futuro que cuando se recibe un prospecto para inscribirse a una sesshin, si os proponen diferentes samus, esos samus son verdaderas prácticas. ¡Cada uno debería de corazón apuntarse a la práctica de un samu para la sesshin! Y espero que la próxima vez tengamos el problema inverso: mucha gente queriendo estar en la cocina, en el servicio, en la recepción y, ¿cómo vamos a hacer? Sobre todo si hay mucha gente, eso significa que la carga se vuelve menos pesada para cada uno, que funciona de manera más fácil. Si hay mucha gente por ejemplo en la cocina, es posible entonces hacer todos los zazenes. Si el samu esta bien organizado, con suficiente ayuda, todos pueden ir a zazen. Eso es válido para todos los demás samu. Si hay tres o cuatro personas para un puesto, en vez de una o dos, las personas más recientes aprenden y tienen la oportunidad de dar su energía, su sabiduría, su concentración para la práctica de los demás y ¡eso hará a todos felices!

El riesgo lamentablemente, y eso se ve mucho en occidente, es que se desarrolle una especie de materialismo espiritual donde las personas vienen, incluso en la práctica del zen, con un espíritu ávido para aprovecharse de la enseñanza, de la práctica, para ellas mismas, sin dar nada. Creen que porque pagaron cien euros por una sesshin, es suficiente. Todo el resto se les debe. Pero no es así. Por otra parte, si se debiera hacer pagar el precio exacto, teniendo asalariados para que hagan el trabajo, una sesshin costaría trecientos o cuatrocientos euros. Entonces si tenéis sesshines verdaderamente baratas (cuesta más barato hacer una sesshin durante tres días que de alquilar una casa rural, sin contar la enseñanza ni ninguna práctica), es gracias al samu de algunas personas abnegadas. Y lamentablemente esas personas abnegadas no son suficientemente numerosas. Eso se vuelve un problema.

Insisto verdaderamente por favor, cada un de vosotros debe reflexionar para las próximas sesshines: tener el deseo de cooperar en la organización de la sesshin, como siendo su propia práctica y no solo una medida económica. En todo caso gracias por todo el trabajo que tú haces con los demás para la buena organización de la sesshin.

 

Etiquetas: Roland Yuno Rech

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