Fundamentalmente, todo el mundo es monje

Kusen de Roland Yuno Rech | Campo de verano de Godinne, julio de 2013

Durante la sesión de verano en Godinne en Julio de 2013, han tenido lugar dos talleres sobre la vida de los monjes y también de los bodhisattvas. Al estudiar las reglas de vida de los monjes, los votos del bodhisattva, podemos tener la impresión de que se trata de personas especiales, y a menudo hacemos categorías particulares, hay diferencias entre los monjes, los bodhisattvas y los no ordenados en una sangha.

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Sólo los monjes pueden tener ciertas responsabilidades, sobre todo en el aspecto espiritual, también las funciones en el dojo están reservadas a los monjes y a los bodhisattvas. Por supuesto estas diferencias existen, pero no son fundamentales, pues fundamentalmente todo el mundo es monje, todo el mundo nace sin nada, sin poseer nada. Aunque hayamos adquirido posesiones, al final de nuestra vida deberemos abandonarlo todo, por eso en realidad somos shukke : sin nada en lo que permanecer. Si lo añoramos, si le tenemos miedo, desarrollamos el veneno de la avidez. Tratamos de acumular el mayor número de posesiones, de adquirir posiciones, poder, convertirnos en alguien. Vamos a dedicar muchísimo tiempo en la vida a tratar de conseguir eso, como contrapartida está el miedo de perder lo que acabamos de adquirir.

Y cuando practicamos zazen, practicamos como si entráramos en el ataúd.

Esta fue siempre la recomendación del Maestro Deshimaru. Lo que quiere decir que desde el instante en el que nos sentamos en postura de zazen, abandonamos todo objeto de apego, dejamos caer todas nuestras preocupaciones, para contentarnos con ser sólo lo que somos: un ser que no posee nada, pero que no está separado de todo el universo. Ya que ser shukke, ser sin morada, es ser unidad con todo el universo.

Entonces ya no se plantea la cuestión de poseer o no poseer. Ganar o perder da lo mismo. Ya no funcionamos en el registro del tener pues hemos descubierto que podemos contentarnos con ser, sentados cuando estamos sentados, inspirando cuando inspiramos, espirando cuando espiramos. Generalmente hacemos este descubrimiento esencial cuando empezamos zazen, como si hubiéramos vuelto a casa y no necesitáramos nada más que estar sencillamente sentados, pero desgraciadamente olvidamos esta experiencia. Entonces todos los votos, los preceptos y las reglas de vida de los bodhisattvas y de los monjes sólo tienen por función hacernos vivir en armonía con esta experiencia, con este despertar. Hacer una sesshin, como ya lo he recordado muchas veces, es la ocasión de vivir esta experiencia de zazen y de prolongarla en la vida cotidiana. Para ello es preciso recordárnosla, las reglas de vida del templo nos ayudan a recordarlo.

Etiquetas: Roland Yuno Rech

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