Dar un paso en la vía

Kusen de Roland Yuno Rech – Niza, 25 de septiembre de 2013

Transcripción de un registro disponible en podcast en la página web du temple zen Gyobutsu Ji

Durante zazen no dejéis que vuestra atención se disperse, manteneros concentrados en la postura del cuerpo y en la respiración. En cuanto a la postura, estirad bien la columna vertebral y la nuca, metiendo la barbilla. Empujad bien el cielo con la parte superior de la cabeza y el suelo con las rodillas. La postura no debe estar comprimida, debe permanecer estirada. Para eso hay que poner energía en los riñones. En lugar de seguir los pensamientos, seguid el flujo de la respiración. Al inspirar, somos completamente uno con la inspiración, totalmente este cuerpo mente inspirando, dejamos de lado cualquier otro pensamiento. Cuando viene la espiración, estamos totalmente concentrados en la exhalación, un cuerpo-mente que espira por completo. Este es el mejor momento para dejar de lado todas nuestras otras preocupaciones. Solo queda la realidad de aquí y ahora, este cuerpo-mente que inspira y espira.

kinhin

Muchas insatisfacciones, en la vida, resultan del hecho de que uno no es capaz de vivir plenamente el momento presente. La mente está dispersa en todo tipo de preocupaciones, pero la vida real del instante no se vive realmente. Incluso si estudiamos las enseñanzas del Buda, de Dogen, si en el momento presente no podemos dejar de lado nuestras distracciones, nuestros pensamientos, entonces uno realmente no practica el Dharma.

Practicar el dharma no requiere cualidades excepcionales, un entorno, circunstancias especiales. Basta ver simplemente que todo expresa el Dharma, que todos los fenómenos que vivimos de momento a momento son su manifestación. Todo nos muestra la impermanencia. Existimos solo en total interdependencia con los demás y con nuestro entorno. Esta realidad está constantemente presente para nosotros, pero la olvidamos. Practicar la Vía es recordar la realidad esencial de una vida en total unidad con todos los seres, con todo el universo. Y especialmente sacar de ahí todas las consecuencias para nuestra forma de ser. Es decir, menos egocentrados, más atentos a la interdependencia que uno crea con los demás.

En esta interdependencia, especialmente en la sangha, recordarnos que estamos aquí juntos para avanzar en la Vía, la Vía que libera de todas las causas del sufrimiento. Recordad que esta es nuestra prioridad, por lo que no debemos dispersarnos en todo tipo preocupaciones. E incluso si tenemos todo tipo de preocupaciones, también son una oportunidad para dejarlas ir. Porque todo lo que está sucediendo, manifiesta el Dharma, y ​​practicarlo es aprender a ver y dejar ir, es decir, a armonizarnos con la realidad profunda de la vida. Y no permitir que se cree una brecha, en cualquier caso no demasiado grande, entre nuestro ideal y la realidad de lo que vivimos, día a día, e instante a instante.

Para eso, uno debe darse cuenta de que siempre se puede dar un paso adelante en la Vía. No necesariamente un paso de gigante, sino un paso, como en kinhin. Para dar un paso adelante, es necesario soltar el apoyo del pie que está adelante en el suelo. Dejar ir es lo que nos permite avanzar. Es como abrir tus manos, lo que te permite recibir. Abrir la mente también nos permite ser receptivos a la enseñanza de la realidad. Abrirnos a esta enseñanza siempre es posible, todos los fenómenos nos dan la oportunidad.

Por lo tanto, es inútil buscar la Vía a lo lejos, esperar circunstancias especiales, comienza aquí y ahora, y siempre continúa aquí y ahora, en todas partes. Pero para lograrlo se requiere una fuerte motivación, es decir, la convicción de que realmente es la prioridad de nuestra vida, porque no se trata solo de nuestra vida, sino de la vida de todos. Seres sensibles en este planeta.

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